jueves, 11 de julio de 2024

Lesiones perivasculares isquémicas retinales en individuos con fibrilación auricular

 


Autor/a: Christine Y. Bakhoum, Samantha Madala, Leonardo Lando, Adeleh Yarmohammadi, Christopher P. Long, et al. Retinal Ischemic Perivascular Lesions in Individuals With Atrial Fibrillation

Introducción

Las lesiones perivasculares isquémicas retinales (RIPL), representan atrofia focal de la retina media o capa nuclear interna. Estas lesiones son un legado de la maculopatía media aguda paracentral (MAPM), que se cree que ocurre debido a la susceptibilidad preferencial de la capa nuclear interna, a nivel del plexo capilar profundo, a la isquemia.

La hipoperfusión retiniana puede ocurrir secundariamente a una disminución del flujo sanguíneo aferente hacia el plexo capilar retiniano en pacientes con diversos trastornos, como fracción de eyección baja, estenosis de la arteria carótida, formación de trombos o émbolos o estasis vascular, todos los cuales se han asociado con MAPM. Por lo tanto, el ojo puede manifestar la evidencia más temprana de isquemia debido a una enfermedad sistémica a nivel de la retina media, que es sumamente sensible a cambios sutiles en el flujo sanguíneo.

Aunque tanto MAPM como RIPL se pueden visualizar fácilmente de una manera no invasiva, utilizando exploraciones de tomografía de coherencia óptica de dominio espectral (SD‐OCT), solo las lesiones perivasculares isquémicas retinales (RIPL) son permanentes. Las lesiones MAPM hiperreflectantes son transitorias y generalmente se resuelven en un período de 6 semanas, pero dejan un legado de adelgazamiento de la capa nuclear interna, con una expansión compensatoria de la capa de fibras de Henle. Por lo tanto, las lesiones perivasculares isquémicas retinales (RIPL) representan un biomarcador de imagen accionable que puede aprovecharse para detectar isquemia en la retina.

La tomografía de coherencia óptica (OCT) es una herramienta omnipresente con una rápida adquisición de imágenes. La detección de lesiones perivasculares isquémicas retinales (RIPL) con OCT es un proceso simple que podría tener ramificaciones más allá de la clínica oftalmológica. La detección de RIPL puede proporcionar un punto de entrada para la práctica médica general en el manejo de la salud cardiovascular y puede ayudar a identificar a aquellos que se beneficiarían de pruebas de diagnóstico adicionales y específicas.

La enfermedad de las arterias coronarias puede coexistir con otras afecciones cardiovasculares, que también pueden provocar hipoperfusión retiniana.

Una comorbilidad común es la fibrilación auricular, ya que entre el 17 % y el 46 % de los pacientes con fibrilación auricular también tienen enfermedad de las arterias coronarias. La fibrilación auricular es un trastorno del ritmo cardíaco y puede provocar estasis sanguínea y formación de émbolos. Las personas con fibrilación auricular tienen un riesgo 5 veces mayor de ictus, en comparación con la población general, riesgo que puede mitigarse con anticoagulación.

Por lo tanto, es importante la detección precoz de la fibrilación auricular, antes del desarrollo de secuelas de la enfermedad. En el presente estudio, buscamos determinar si las lesiones perivasculares isquémicas retinales (RIPL) están asociadas con la fibrilación auricular, independientemente de la cardiopatía isquémica subyacente. Es importante identificar si existe esta asociación, ya que puede ayudar a informar a los médicos sobre la evaluación médica adecuada que se necesita para un paciente que se presenta a la clínica de oftalmología y se encuentra incidentalmente que tiene RIPL en OCT.


Antecedentes

Anteriormente demostramos que las lesiones perivasculares isquémicas de la retina (RIPL), que son indicativas de isquemia en la retina media, pueden ser un biomarcador de enfermedad cardiovascular isquémica. En este estudio, buscamos determinar la relación entre las RIPL y la fibrilación auricular, una fuente común de embolia cardíaca.


Métodos y Resultados

En este estudio de casos y controles, identificamos individuos entre las edades de 50 y 90 años que se habían sometido a imágenes de tomografía de coherencia óptica de dominio espectral macular.

Se identificaron individuos con fibrilación auricular y se seleccionaron como controles individuos de la misma edad y sexo del mismo grupo, pero sin un diagnóstico de fibrilación auricular.

Las exploraciones de tomografía de coherencia óptica de dominio espectral fueron revisadas por 3 observadores independientes y enmascarados para detectar la presencia de RIPL. La relación entre las RIPL y la fibrilación auricular se analizó mediante modelos de regresión logística multivariable.

Hubo 106 y 91 sujetos con y sin fibrilación auricular, respectivamente. El porcentaje de sujetos con RIPL fue mayor en el grupo de fibrilación auricular en comparación con el grupo control (57,5 % frente a 37,4 %; p = 0,005).

Después de ajustar por edad, sexo, antecedentes de tabaquismo, hipertensión, diabetes, enfermedad arterial coronaria, estenosis carotídea, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio, la presencia de RIPL se asoció significativamente con la fibrilación auricular, con una razón de probabilidad de 1,91 (IC del 95 %, 1,01). –3,59).


Conclusiones

Las lesiones perivasculares isquémicas de la retina (RIPL) se asocian significativamente con la fibrilación auricular, independientemente de la cardiopatía isquémica subyacente o de los factores de riesgo cardiovascular. Esta asociación puede informar el estudio cardiovascular de diagnóstico para personas con RIPL detectadas incidentalmente en una tomografía de coherencia óptica de la mácula.


Perspectiva Clínica

¿Qué es nuevo?

  • En este estudio de casos y controles, la presencia de lesiones perivasculares isquémicas en la retina se asoció significativamente con la fibrilación auricular, independientemente de la cardiopatía isquémica subyacente y otros factores de riesgo cardiovascular.

¿Cuáles son las implicaciones clínicas?

  • Esto puede ayudar a informar el estudio cardiovascular de los pacientes que incidentalmente tienen lesiones perivasculares isquémicas en la retina en tomografías de coherencia óptica.
     
  • Se necesitan futuros estudios prospectivos para confirmar esta asociación y determinar el momento de desarrollo de las lesiones perivasculares isquémicas retinianas en pacientes con fibrilación auricular.

Asociación entre extracción de cataratas y desarrollo de demencia

 Menor riesgo de desarrollar demencia entre los adultos mayoresAutor/a: Cecilia S. Lee, MD, Laura E. Gibbons, PhD; Aaron Y. Lee, MD, et al. Association Between Cataract Extraction and Development of Dementia

Puntos clave

Pregunta  

¿La extracción de cataratas está asociada con un menor riesgo de desarrollar demencia?

Hallazgos  

En este estudio de cohortes que evaluó a 3038 adultos de 65 años o más con cataratas inscritos en el estudio Adult Changes in Thought, los participantes que se sometieron a extracción de cataratas tenían un riesgo menor de desarrollar demencia que aquellos que no se sometieron a cirugía de cataratas después de controlar numerosos riesgos adicionales.

En comparación, el riesgo de demencia no difirió entre los participantes que se sometieron o no a una cirugía de glaucoma, que no restaura la visión.

Significado  

Este estudio sugiere que la extracción de cataratas está asociada con un menor riesgo de desarrollar demencia entre los adultos mayores.

Introducción

La demencia afecta a casi 50 millones de personas en todo el mundo y no existen tratamientos efectivos.  Los esfuerzos para reducir el riesgo o retrasar el inicio de la demencia son cada vez más importantes, como se señala en el reciente informe de la Comisión Lancet de 2020.

El veinte por ciento de los adultos mayores de 65 años en los Estados Unidos experimentan un deterioro sensorial significativo, como pérdida de la vista o la audición, incluso con corrección. 2 Abordar la pérdida sensorial que afecta a una parte sustancial de los adultos mayores puede ser un factor de riesgo potencialmente modificable para la demencia en la vejez.

Debido a que las deficiencias sensoriales y la demencia están fuertemente asociadas con el envejecimiento, un mayor conocimiento sobre la asociación entre el deterioro sensorial y la demencia puede tener implicaciones importantes para la salud pública individual y mundial, particularmente si las intervenciones para mejorar la función sensorial reducen el riesgo de demencia.

La discapacidad visual es un riesgo importante de demencia. La catarata es una de las principales causas de ceguera en todo el mundo, afecta a más de 35 millones de personas en todo el mundo y causa ceguera en aproximadamente 20 millones.

La catarata afecta a la mayoría de los adultos mayores con riesgo de demencia.

Sin embargo, existen resultados contradictorios con respecto a la asociación entre la extracción de cataratas y el deterioro cognitivo o la demencia.

Se planteó la hipótesis de que los adultos mayores con cataratas que se someten a extracción de cataratas pueden tener un riesgo menor de desarrollar demencia en comparación con los participantes que no se someten a cirugía de cataratas o los participantes que se someten a otros procedimientos oculares que no restauran la visión, como la cirugía de glaucoma.

Los estudios previos que exploran esta asociación se han visto limitados por tamaños de muestra pequeños, diseños transversales y calidades variables de evaluación de la demencia. Lo que es más importante, estos estudios no han tenido en cuenta el sesgo de los pacientes sanos (es decir, cuándo la cirugía es más probable en individuos más sanos con la misma gravedad de cataratas).

Hasta donde sabemos, ningún estudio ha comparado las asociaciones entre la extracción de cataratas y la demencia con otros procedimientos quirúrgicos oftálmicos. Para abordar el posible sesgo de pacientes sanos, incluimos la cirugía de glaucoma en nuestros análisis. Utilizamos datos extensos del estudio Adult Changes in Thought (ACT) para abordar estas preguntas.

Examinamos si la extracción de cataratas se asoció con un menor riesgo de demencia y usamos el mismo enfoque de modelado para examinar si la cirugía de glaucoma se asoció con un menor riesgo de demencia.

Importancia  

La función visual es importante para los adultos mayores. Las intervenciones para preservar la visión, como la extracción de cataratas, pueden modificar el riesgo de demencia.

Objetivo  

Determinar si la extracción de cataratas se asocia con un riesgo reducido de demencia entre los adultos mayores.

Diseño, entorno y participantes  

Este estudio prospectivo longitudinal de cohortes analizó datos del estudio Adult Changes in Thought, una cohorte en curso basada en la población de miembros cognitivamente normales seleccionados al azar de Kaiser Permanente Washington.

Los participantes del estudio tenían 65 años de edad o más y no tenían demencia en el momento de la inscripción y fueron seguidos cada dos años hasta que se presentó un incidente de demencia (por todas las causas, enfermedad de Alzheimer o enfermedad de Alzheimer y demencia relacionada).

Solo se incluyeron en los análisis los participantes que tenían un diagnóstico de catarata o glaucoma antes de la inscripción o durante el seguimiento (es decir, un total de 3038 participantes).

Los datos utilizados en los análisis se recopilaron desde 1994 hasta el 30 de septiembre de 2018, y todos los datos se analizaron desde el 6 de abril de 2019 hasta el 15 de septiembre de 2021.

Exposiciones  

La principal exposición de interés fue la extracción de cataratas. Los datos sobre el diagnóstico de catarata o glaucoma y la exposición a la cirugía se extrajeron de las historias clínicas electrónicas.

Se obtuvieron extensas listas de factores de riesgo relacionados con la demencia y variables relacionadas con la salud a partir de los datos de las visitas del estudio y los registros médicos electrónicos.

Principales resultados y medidas  

El resultado primario fue la demencia según lo definido por los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (cuarta edición). Se realizaron análisis de regresión de riesgos proporcionales de Cox multivariante con el resultado primario.

Para abordar el posible sesgo de pacientes sanos, se utilizaron modelos estructurales marginales ponderados que incorporaban la probabilidad de cirugía y se evaluó la asociación de la demencia con la cirugía de glaucoma, que no restaura la visión.

Resultados  

En total, se incluyeron 3038 participantes (edad media [DE] en el primer diagnóstico de cataratas, 74,4 (6,2) años; 1800 mujeres (59 %) y 1238 hombres (41 %); y 2752 (91 %) autoinformados de raza blanca).

Sobre la base de 23 554 años-persona de seguimiento, la extracción de cataratas se asoció con una reducción significativa del riesgo (razón de riesgo, 0,71; IC del 95 %, 0,62-0,83; P < 0,001) de demencia en comparación con los participantes sin cirugía después de controlar los años de educación, la raza blanca autoinformada y el historial de tabaquismo y estratificar por genotipo de apolipoproteína E, sexo y grupo de edad en el momento del diagnóstico de cataratas.

Se obtuvieron resultados similares en modelos estructurales marginales después de ajustar una extensa lista de posibles factores de confusión. La cirugía de glaucoma no tuvo una asociación significativa con el riesgo de demencia (cociente de riesgos instantáneos, 1,08; IC del 95 %, 0,75-1,56; P  = 0,68). Se encontraron resultados similares con el desarrollo de demencia por enfermedad de Alzheimer.

Discusión

Varios mecanismos hipotéticos pueden ser la base de la asociación entre la extracción de cataratas y el riesgo de demencia. La discapacidad visual puede provocar dificultades psicosociales, retraimiento de las interacciones sociales y reducción de la actividad o el ejercicio, todo lo cual está asociado con el deterioro cognitivo.

La discapacidad visual relacionada con las cataratas puede disminuir la entrada neuronal, acelerando potencialmente la neurodegeneración o magnificando el efecto de la neurodegeneración a través de la atrofia cortical.

La corteza visual sufre cambios estructurales con la pérdida de la visión.

Para los pacientes con degeneración macular relacionada con la edad neovascular, la pérdida de visión se asoció con atrofia de la corteza visual durante un seguimiento de 5 años, y se ha observado un aumento en el volumen de la materia gris después de la cirugía de cataratas. Finalmente, la compensación por el déficit de información visual puede aumentar la carga cognitiva y exacerbar el deterioro cognitivo.

El menor riesgo de desarrollar demencia después de la extracción de cataratas también puede estar asociado con una mayor cantidad y calidad de luz. Se ha demostrado que las células ganglionares de la retina intrínsecamente fotosensibles (ipRGC), que son exquisitamente sensibles a la luz de longitud de onda corta (azul), están asociadas con la función cognitiva, el ritmo circadiano y la EA.

Los ipRGC se proyectan a múltiples áreas del cerebro y su excitación puede desencadenar una actividad cortical generalizada. El tono amarillo de las cataratas relacionadas con la edad bloquea la luz azul. Por lo tanto, otro mecanismo potencial por el cual la extracción de cataratas se asocia con un menor riesgo de demencia es la facilitación de la estimulación de ipRGC por luz azul.

Debemos reconocer que nuestros resultados podrían explicarse por factores de confusión no medidos o residuales, como cualquier estudio observacional. Hubo algunas diferencias sugeridas entre las personas que se sometieron a una cirugía de cataratas y las que no, pero el control de un amplio espectro de factores subyacentes a estas diferencias entre las personas con y sin cirugía no cambió significativamente nuestros hallazgos.

También comparamos los resultados de la cirugía de cataratas con los de la cirugía de glaucoma en la misma cohorte. En esencia, utilizamos la cirugía de glaucoma como control negativo. Es cierto que los 2 procedimientos quirúrgicos tienen indicaciones diferentes, por lo que la comparación es solo un enfoque aproximado para abordar la posibilidad de sesgo de pacientes sanos.

Conclusiones y relevancia  

Los resultados de nuestro estudio de cohortes mostraron que la extracción de cataratas tenía una asociación significativa con un menor riesgo de desarrollar demencia entre adultos de 65 años o más.

Estos resultados tienen implicaciones para el cuidado de las personas mayores que tienen un mayor riesgo de problemas de visión debido a cataratas y problemas de cognición debido a la neurodegeneración observada en la demencia relacionada con la edad.

Dado el grado sustancial en que la extracción de cataratas se asocia con un menor riesgo de demencia y su efecto persistente más allá de los 10 años, es probable que la mejora en la calidad de vida de las personas afectadas y sus familias sea considerable. Se justifican más estudios sobre los mecanismos por los cuales la extracción de cataratas puede afectar el riesgo de demencia.

Mensaje final

  • Este estudio de cohorte encontró que la extracción de cataratas se asoció significativamente con un menor riesgo de desarrollo de demencia.
     
  • Si se valida en estudios futuros, la cirugía de cataratas puede tener relevancia clínica en adultos mayores con riesgo de desarrollar demencia.

Inteligencia artificial en glaucoma y enfermedades de la retina

La IA funciona tan bien o mejor que los oftalmólogos humanos en el diagnóstico y tratamiento del glaucoma. Autor/a: Andy S. Huang, Kyle Hirabayashi, Laura Barna, et al. Assessment of a Large Language Models Responses to Questions and Cases About Glaucoma and Retina Management

La IA funciona tan bien o mejor que los oftalmólogos humanos en el diagnóstico y tratamiento del glaucoma. También coincide con los oftalmólogos en el manejo de enfermedades de la retina.

Evaluación de las respuestas de un modelo de lenguaje grande a preguntas y casos sobre el glaucoma y el manejo de la retina

Puntos clave

Pregunta

¿Puede un chatbot de modelo de lenguaje grande (LLM) proporcionar respuestas precisas y completas en comparación con oftalmólogos capacitados en el manejo del glaucoma y las enfermedades de la retina?

Hallazgos

En este estudio transversal, con respuestas calificadas mediante una escala Likert, el chatbot LLM demostró competencia comparativa, igualando en gran medida, si no superando, a los subespecialistas en glaucoma y retina al abordar preguntas oftalmológicas y el manejo de casos de pacientes.

Significado

Los hallazgos subrayan la utilidad potencial de los LLM como valiosos complementos de diagnóstico en oftalmología, particularmente en subespecialidades quirúrgicas y altamente especializadas de glaucoma y retina.

 


Importancia

Los modelos de lenguaje grande (LLM) están revolucionando el diagnóstico y el tratamiento médicos, ofreciendo una precisión y una facilidad sin precedentes que superan a los motores de búsqueda convencionales. Su integración en los programas de asistencia médica será fundamental para los oftalmólogos como complemento a la práctica de la medicina basada en la evidencia. Por lo tanto, la precisión del diagnóstico y el tratamiento de las respuestas generadas por LLM en comparación con los oftalmólogos capacitados puede ayudar a evaluar su precisión y validar su utilidad potencial en subespecialidades oftálmicas.

Objetivo

Comparar la precisión diagnóstica y la amplitud de las respuestas de un chatbot de LLM con las de especialistas en glaucoma y retina capacitados en preguntas oftalmológicas y manejo de casos reales de pacientes.

Diseño, entorno y participantes

Este estudio transversal comparativo reclutó a 15 participantes de entre 31 y 67 años, incluidos 12 médicos tratantes y 3 aprendices de alto nivel, de clínicas oftalmológicas afiliadas al Departamento de Oftalmología de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, Nueva York, Nueva York. Las preguntas sobre glaucoma y retina (10 de cada tipo) se seleccionaron al azar de las preguntas más frecuentes de la Academia Estadounidense de Oftalmología.

Se seleccionaron al azar casos de glaucoma y retina no identificados (10 de cada tipo) de pacientes de oftalmología atendidos en la Escuela de Medicina Icahn en las clínicas afiliadas a Mount Sinai. El LLM utilizado fue GPT-4 (versión del 12 de mayo de 2023). Los datos se recopilaron de junio a agosto de 2023.

Principales resultados y medidas

Las respuestas se evaluaron mediante una escala Likert para determinar la precisión e integridad médica. El análisis estadístico implicó la prueba U de Mann-Whitney y la prueba de Kruskal-Wallis, seguidas de una comparación por pares.

Resultados

La clasificación media combinada de los casos de preguntas para la precisión fue 506,2 para el chatbot LLM y 403,4 para los especialistas en glaucoma (n = 831; Mann-Whitney U = 27976,5; P < 0,001), y la clasificación media para la integridad fue 528,3 y 398,7. respectivamente (n = 828; Mann-Whitney U = 25218,5; P < .001).

La clasificación media de precisión fue 235,3 para el chatbot LLM y 216,1 para los especialistas en retina (n = 440; Mann-Whitney U = 15518,0; P = .17), y la clasificación media de integridad fue 258,3 y 208,7, respectivamente (n = 439; Mann-Whitney U = 13123,5; P = .005).

La prueba de Dunn reveló una diferencia significativa entre todas las comparaciones por pares, excepto entre el especialista y el aprendiz en la calificación de la integridad del chatbot. Las comparaciones generales por pares mostraron que tanto los alumnos como los especialistas calificaron la precisión y la integridad del chatbot de manera más favorable que los de sus homólogos especialistas, y los especialistas notaron una diferencia significativa en la precisión y la integridad del chatbot (z = 3,23; P = .007) y la integridad (z = 5,86; p < .001).


Figura
En los diagramas de caja presentados, el cuadro indica el IQR entre el primer y el tercer cuartil; la línea central indica la mediana del conjunto de datos; los bigotes indican 1,5 veces el IQR; los círculos indican valores atípicos leves (valores entre 1,5 y 3 veces el IQR); y los triángulos indican valores atípicos extremos (más de 3 veces el IQR).

Conclusiones y relevancia

Este estudio acentúa la competencia comparativa de los chatbots LLM en precisión e integridad del diagnóstico en comparación con oftalmólogos capacitados en diversos escenarios clínicos.

El chatbot de LLM superó a los especialistas en glaucoma e igualó a los especialistas en retina en precisión de diagnóstico y tratamiento, lo que respalda su papel como un complemento de diagnóstico prometedor en oftalmología.


Comentarios

El nuevo estudio probó la IA con un panel de médicos humanos al evaluar 20 casos de pacientes.

La inteligencia artificial puede igualar e incluso superar a los oftalmólogos humanos en el diagnóstico y tratamiento del glaucoma, encuentra un estudio reciente.

El sistema GPT-4 de OpenAI funcionó tan bien o mejor que los oftalmólogos en la evaluación de 20 pacientes diferentes para detectar glaucoma y enfermedades de la retina, informan los investigadores en la revista JAMA Ophthalmology.

"La IA fue particularmente sorprendente por su competencia en el manejo de casos de pacientes con glaucoma y retina, igualando la precisión e integridad de los diagnósticos y sugerencias de tratamiento hechos por médicos humanos en un formato de nota clínica", dijo el autor principal del estudio, el Dr. Louis Pasquale, vicepresidente de investigación en oftalmología en el Eye and Ear Infirmary de Mount Sinai de Nueva York.

Los resultados sugieren que la IA podría desempeñar un importante papel de apoyo para los oftalmólogos cuando intentan tratar el glaucoma de los pacientes.

"Así como la aplicación de inteligencia artificial Grammarly puede enseñarnos cómo ser mejores escritores, GPT-4 puede brindarnos una guía valiosa sobre cómo ser mejores médicos, especialmente en términos de cómo documentamos los hallazgos de los exámenes de los pacientes", dijo Pasquale en un comunicado de prensa de enfermería.

El glaucoma es notoriamente difícil de diagnosticar. Aproximadamente la mitad de los 3 millones de estadounidenses con glaucoma no saben que lo tienen, según la Academia Estadounidense de Oftalmología (AAO).

El glaucoma ocurre cuando la presión del líquido se acumula dentro del ojo, dañando el nervio óptico y creando puntos ciegos en la visión de una persona, dice la AAO.

Para este estudio, los investigadores utilizaron un conjunto básico de 20 preguntas sobre glaucoma y enfermedades de la retina para probar el programa de IA con un conjunto de 12 oftalmólogos asistentes y tres aprendices de alto nivel.

Luego, las respuestas se analizaron estadísticamente y se calificaron según su precisión y minuciosidad.

Los resultados muestran que la IA superó a los oftalmólogos en respuesta al diagnóstico y tratamiento del glaucoma. Para las enfermedades de la retina, la IA igualó a los humanos en precisión, pero los superó en exhaustividad.

Los investigadores señalaron que las herramientas avanzadas de inteligencia artificial como GPT-4 se entrenan con grandes cantidades de datos, texto e imágenes.

El investigador principal, el Dr. Andy Huang, residente de oftalmología en la enfermería de ojos y oídos de Mount Sinai de Nueva York, dijo que los resultados muestran que la IA puede ayudar a tratar enfermedades oculares.

"Podría servir como un asistente confiable para los oftalmólogos brindándoles apoyo de diagnóstico y potencialmente aliviando su carga de trabajo, especialmente en casos complejos o áreas con un gran volumen de pacientes", dijo Huang.

"Para los pacientes, la integración de la IA en la práctica oftálmica convencional podría dar como resultado un acceso más rápido al asesoramiento de expertos, junto con una toma de decisiones más informada para guiar su tratamiento", añadió Huang.

Mensaje final

En este estudio, un chatbot de LLM tuvo una precisión diagnóstica comparativa e integral en glaucoma y retina frente a oftalmólogos capacitados tanto en preguntas clínicas como en casos clínicos. Estos hallazgos respaldan la posibilidad de que las herramientas de inteligencia artificial puedan desempeñar un papel fundamental como complementos tanto diagnósticos como terapéuticos.


FUENTE: New York Eye and Ear Infirmary of Mount Sinai, comunicado de prensa, febrero de 2015. 22, 2024​

miércoles, 10 de julio de 2024

Conjuntivitis neonatal

 Es fundamental determinar la causa de la conjuntivitis neonatal para proporcionar el tratamiento adecuado.Autor/a: Azeem Khan, Anjali Anders, Maggie Cardonell Neoreviews (2022) 23 (9): e603e612.

Introducción

La conjuntivitis neonatal, también conocida como oftalmía neonatal, es una enfermedad de la superficie ocular caracterizada por la inflamación de la conjuntiva por causas infecciosas o no infecciosas antes de los 30 días de vida.1,2,3,4

El examen físico puede demostrar quemosis conjuntival (edema), inyección (enrojecimiento), lagrimeo y secreción purulenta o no purulenta.Los márgenes de los párpados y la córnea también pueden estar afectados.Las posibles complicaciones de la conjuntivitis neonatal incluyen endoftalmitis, queratitis, ceguera (rara en países desarrollados) y, dependiendo de la etiología, puede tener manifestaciones sistémicas asociadas como neumonía, meningitis y sepsis.1

La etiología de la conjuntivitis neonatal generalmente es de naturaleza química, bacteriana y viral.

Entre las causas bacterianas importantes se encuentran los organismos de transmisión sexual materna como Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae, los del tracto gastrointestinal materno y los organismos comensales que se encuentran en la piel.Las causas bacterianas específicas que han sido identificadas incluyen Staphylococcus1 y especies de Streptococcus3,8Haemophilus influenzae,9 Serratia marcescens,10,11 Escherichia coli,12 Moraxella catarrhalis,1,3 y Neisseria meningitidis, entre otros.13

Los recién nacidos, especialmente los que nacen prematuros, se encuentran en particular riesgo de conjuntivitis porque pasan mucho tiempo con los ojos cerrados, permitiendo la proliferación bacteriana, y sus sistemas lagrimales inmaduros limitan la distribución y el drenaje de las lágrimas.14 Los recién nacidos también carecen de tejido linfoide en la conjuntiva, y tienen inmunoglobulina A y actividad de lisozima disminuidas.15 Estos factores limitan la función inmune local y contribuyen a la gravedad de la reacción oftálmica.15

Los factores de riesgo adicionales de la conjuntivitis neonatal incluyen factores prenatales como infección vaginal materna (que permite la transmisión en el canal de parto), infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) materna, atención prenatal deficiente, profilaxis inadecuada, ruptura prematura de membranas y trabajo de parto prolongado. Los factores de riesgo postnatales incluyen nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, trauma en el parto, higiene deficiente durante el parto, ventilación mecánica y exposición química.5,7,14,16

La incidencia de la conjuntivitis neonatal varía de 1,6% a 12% de todos los recién nacidos17; la incidencia y la etiología específica varían geográficamente y entre diferentes escenarios clínicos. En un estudio finlandés de 9.600 nacimientos entre 2010 y 2015, se encontró que 173 recién nacidos (1,8%) tenían conjuntivitis.3 De 163 de estos neonatos examinados para C. trachomatis, ninguno dio positivo. Por el contrario, la conjuntivitis neonatal causa morbilidad ocular significativa y ceguera en países en desarrollo.5,7,18 Estudios del África subsahariana sugieren que C. trachomatis puede representar hasta el 33% de los casos de conjuntivitis neonatal.19 Esta variación ha sido atribuida a las diferencias en la prevalencia de la infección materna y la profilaxis posnatal del neonato.7

Aunque rara en comparación con su prevalencia en otras regiones, se ha informado que la clamidia es más común que N. gonorrhoeae en el mundo desarrollado; en países en desarrollo, las infecciones oculares por clamidia y gonococo son frecuentes.7 La oftalmía gonocócica es poco frecuente en los Estados Unidos principalmente debido a la detección prenatal y el  tratamiento para N. gonorrhoeae en mujeres embarazadas.20 En 1993, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) comenzaron a recomendar el screening prenatal de rutina y el tratamiento de mujeres embarazadas para C. trachomatis.20 Antes de esto, C trachomatis era la causa más común de conjuntivitis neonatal en los Estados Unidos.20

El diagnóstico diferencial de la conjuntivitis neonatal incluye obstrucción congénita del conducto nasolagrimal, cuerpo extraño ocular, celulitis preseptal u orbitaria, abrasión corneal u otra lesión traumática en el ojo después del parto, dacriocistitis, queratitis, hemorragia subconjuntival y glaucoma congénito.21 Estas y otras causas deben ser consideradas en la evaluación de un neonato que se presenta con hallazgos oculares preocupantes para conjuntivitis (Tabla).

Profilaxis

La profilaxis de la conjuntivitis neonatal se acredita al Dr. Carl Credé, quien introdujo la práctica de usar nitrato de plata para prevenir la infección ocular a principios de la década de 1880.7,20 Otros agentes que han sido utilizados para la profilaxis incluyen eritromicina ungüento al 0,5%, povidona yodada al 2,5% y tetraciclina ungüento al 1%.22 No se recomienda el ungüento oftálmico de gentamicina ya que se ha asociado con reacciones oculares graves en neonatos.23 En particular, algunas fuentes reportan que el nitrato de plata, la eritromicina y la tetraciclina solo se consideran eficaces para la conjuntivitis gonocócica y son ineficaces como profilaxis de la conjuntivitis por clamidia.7,24

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (GTSP) recomienda la medicación ocular tópica para todos los recién nacidos para prevenir la conjuntivitis gonocócica.25 Esta profilaxis debe proporcionarse en la primera hora después del nacimiento.17 El GTSP también recomienda el screening para gonorrea en mujeres embarazadas, en todas las mujeres sexualmente activas de 24 años de edad y menores, y en mujeres de más edad con mayor riesgo de infección.26 Los CDC específicamente recomiendan la profilaxis ocular neonatal con  eritromicina tópica.18,20

Actualmente, en los Estados Unidos, la eritromicina en ungüento oftálmico es la única opción profiláctica tópica disponible para la conjuntivitis neonatal; el  ungüento de tetraciclina ya no se fabrica, y el nitrato de plata para uso oftálmico no ha estado disponible durante décadas.20,26 Sin profilaxis ocular, la tasa de transmisión de infección gonocócica de madre a hijo varía del 30% al 50%.26,27,28

Debido a la preocupación por el aumento de la resistencia a los antibióticos, se están desarrollando nuevos fármacos candidatos para la profilaxis, incluyendo formulaciones a base de ácidos grasos que en las primeras investigaciones han demostrado eficacia contra N. gonorrhoeae y han mostrado ser seguros para su uso en modelos animales.29 La monocaprina, monoglicérido del ácido cáprico, ha mostrado ser prometedora como potencial agente de tratamiento y profilaxis en modelos oculares y estudios in vitro contra N. gonorrhoeaeN. meningitidis (cuyas consecuencias pueden ser letales), y C. trachomatis.13

Algunos países, como el Reino Unido, Dinamarca, Noruega y Suecia no utilizan la profilaxis ocular universal, y la Sociedad Canadiense de Pediatría publicó una declaración de política en 2015 contra la profilaxis tópica ocular de rutina con eritromicina.24 Puede haber limitado beneficio de la profilaxis tópica universal en algunas partes del mundo debido a la baja prevalencia y al control prenatal eficaz. En un estudio de 27.556 nacidos vivos en el Hospital Nacional de Maternidad en Dublín, Irlanda, de 2011 a 2013, no se identificó ningún caso de gonorrea neonatal, y no se utilizó ninguna profilaxis tópica.30

La incidencia de conjuntivitis neonatal disminuyó en América del Norte en la década de 1980 con el advenimiento de la detección y el tratamiento prenatales de rutina de las infecciones de transmisión sexual,24 lo que sugiere que abordar las causas de la conjuntivitis neonatal en mujeres embarazadas puede ser en sí misma una forma efectiva de profilaxis. La protección de los recién nacidos contra C. trachomatis, por ejemplo, se basa principalmente en la detección y el tratamiento prenatal. Esta práctica ha disminuido tanto la conjuntivitis como la neumonía por clamidia en neonatos.20

Un informe de la Academia Americana de Pediatría (AAP) examinó el impacto del rechazo de los padres a la profilaxis tópica o la posibilidad de falta de profilaxis ocular tópica a nivel nacional.31 Los autores encontraron que se espera que el cribado universal y el tratamiento durante el embarazo reduzcan la carga de enfermedad neonatal, pero la profilaxis tópica es recomendada por el GTSP y requerida por ley en la mayor parte de los Estados Unidos. Aunque el cuidado prenatal es la norma, el 6,2% de los nacimientos en los Estados Unidos ocurren sin atención prenatal.

En los casos sin profilaxis tópica, los autores recomiendan evaluar a los padres para posibles factores de riesgo, documentando los resultados negativos de la prueba para gonorrea en el embarazo en la historia clínica del bebé, y aconsejando a la familia para que busque atención médica inmediata ante inflamación y secreción conjuntival. Las pruebas pueden también realizarse en el periparto inmediato y, si son positivas o están pendientes pero con preocupación por un seguimiento deficiente, se puede iniciar el tratamiento.

Diagnóstico de laboratorio

Las pruebas diagnósticas para la conjuntivitis neonatal incluyen cultivo celular (con tinción de Gram y pruebas de sensibilidad) junto con pruebas no basadas en cultivos.23

La Academia Americana de Oftalmología recomienda obtener muestras de cultivo conjuntival en todos los casos de sospecha de conjuntivitis neonatal bacteriana.1 Las pruebas no basadas en cultivos incluyen pruebas de amplificación de ácido nucleico (nucleic acid amplification tests, NAAT) y pruebas de inmunofluorescencia directa (IFD). (21)

La IFD es el único método independiente de cultivo aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. para la detección de clamidia a partir de una muestra de hisopado conjuntival, pero los laboratorios pueden ofrecer NAAT para clamidia después de haber verificado el uso de la muestra de acuerdo con las regulaciones de las Enmiendas de Mejora del Laboratorio Clínico (EMLC).2

El estándar de diagnóstico ante la sospecha de conjuntivitis por clamidia es obtener una muestra de un párpado evertido utilizando un hisopo de tereftalato de polietileno o el tipo de hisopo especificado por el kit del fabricante.2 La muestra debe contener células conjuntivales, no secreción sola.2,23

De manera similar, aunque las NAAT no están aprobadas por la FDA para la evaluación de N. gonorrhoeae en una muestra de hisopado conjuntival, son más sensibles en comparación con el cultivo. Muchos laboratorios han cumplido con los requisitos EMLC y han validado las NAAT en muestras extragenitales.23

El cultivo es menos sensible porque N. gonorrhoeae es lábil y requiere transporte rápido desde la cabecera de la cama hasta el laboratorio para un crecimiento exitoso del organismo.30 Dicho esto, el cultivo puede proporcionar un diagnóstico definitivo de N. gonorrhoeae, e incluso la tinción de Gram de los exudados conjuntivales que demuestra un aumento de leucocitos (polimorfonucleares) o diplococos gram negativos intracelulares es suficiente para el tratamiento presuntivo.9

La prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) también es útil en el diagnóstico de infecciones virales.Los neonatos con infección sistémica pueden estar en riesgo de bacteriemia, artritis, sepsis o meningitis; en estos casos deben realizarse estudios de investigación adicionales, que incluyen pero no se limitan a hemocultivos y análisis de líquido cefalorraquídeo.18

Conjuntivitis química

Tradicionalmente, la conjuntivitis química en el recién nacido se asoció con la profilaxis con nitrato de plata.La profilaxis con nitrato de plata anteriormente condujo a conjuntivitis química en aproximadamente 50% de los pacientes en los que se administró.18,22

La conjuntivitis secundaria a esta causa no infecciosa típicamente se presenta bilateralmente dentro de 1 a 2 días después de la exposición a un agente tópico,22 lo que distingue este diagnóstico de la conjuntivitis infecciosa, que generalmente se presenta más tarde. La tinción de Gram puede revelar leucocitos pero no organismos.22

El manejo es conservador y los síntomas se resuelven en aproximadamente 2 días.22 La sustitución de la administración de nitrato de plata por otros medios de profilaxis ha reducido significativamente la incidencia de la conjuntivitis química neonatal. Como se señaló anteriormente, la povidona yodada se ha utilizado para la profilaxis, pero se debe tener cuidado de usar una "solución de preparación y no una fórmula de lavado, ya que causa conjuntivitis química significativa y potencialmente descompensación corneal."22 Debido a reacciones oculares graves en neonatos asociadas con el ungüento oftálmico de gentamicina, éste ya no se utiliza para la profilaxis.23

Conjuntivitis por clamidia

La clamidia es la causa infecciosa más frecuente de conjuntivitis neonatal en todo el mundo y se transmite más comúnmente por el paso a través de un canal de parto infectado.6

C. trachomatis es una bacteria gram negativa intracelular obligada con al menos 15 variantes serológicas (serotipos) conocidas por causar diversas enfermedades.23 Los serotipos A a C causan tracoma mientras que los serotipos B y D a K típicamente causan infecciones perinatales y genitales.23

El tracoma causa hasta el 3% de la ceguera a nivel mundial, por lo que es la principal causa de ceguera infecciosa en todo el mundo.23 El tracoma se presenta con secreción mucopurulenta que progresa a cicatrización y daño mecánico de párpados, conjuntiva y córnea.2,6 Se transmite por la transferencia de secreción ocular y es más frecuente en lugares del mundo con recursos limitados.23 Típicamente se contrae fuera del período neonatal y rara vez se observa en los Estados Unidos.2,23

Los síntomas de la conjuntivitis neonatal por clamidia, por el contrario, se presentan típicamente 5 a 14 días después del nacimiento6,7 comenzando con secreción acuosa que se vuelve más copiosa y purulenta con el tiempo. Muchos casos son leves y autolimitados, pero pueden progresar para incluir quemosis, edema palpebral, papilas conjuntivales, formación de pseudomembranas, pannus periférico y afectación corneal.7

La infección por clamidia en el embarazo es una importante causa de morbilidad con complicaciones potenciales que incluyen ruptura prematura de membranas, trabajo de parto y parto prematuro, bajo peso al nacer y pérdida fetal.19 El nacimiento prematuro coloca al neonato en mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. Después del nacimiento, C. trachomatis puede provocar neumonía (típicamente se presenta fuera del período neonatal a las 4–11 semanas de vida)32 además de conjuntivitis.19

Se estima que en mujeres  embarazadas con C. trachomatis activa no tratada, 30% a 50% de sus recién nacidos desarrollarán conjuntivitis.19 Hasta el 20% de los neonatos expuestos a C. trachomatis puede desarrollar neumonía; de estos, aproximadamente el 50% tiene antecedentes de conjuntivitis.6

El medio principal para prevenir la infección neonatal por clamidia es el tamizaje y tratamiento de las mujeres embarazadas, una práctica que se ha implementado en los Estados Unidos y otros países.19

La conjuntivitis neonatal por clamidia puede tratarse con eritromicina 50 mg/kg/día por vía oral dividida en 4 dosis durante 14 días.23 La eficacia de la eritromicina es de aproximadamente el 80%, por lo que puede ser necesario un segundo curso de tratamiento.23 El uso sistémico de eritromicina en neonatos se asocia con un mayor riesgo de estenosis pilórica.33

La azitromicina es una opción de tratamiento alternativa que normalmente se administra a 20 mg/kg como dosis única diaria durante 3 días,23 lo que puede mejorar el cumplimiento debido a una dosificación menos frecuente, pero pareciera ser menos eficaz que la eritromicina.33 Los neonatos diagnosticados con conjuntivitis por clamidia deben ser evaluados para infección gonocócica con el manejo apropiado según lo indicado.

Conjuntivitis gonocócica

N. gonorrhoeae, un diplococo gram negativo, es responsable de aproximadamente 0,4 casos de conjuntivitis neonatal por 100.000 nacidos vivos en los Estados Unidos. Aunque es una rara causa de conjuntivitis, se asocia con importante morbilidad.25 La transmisión generalmente ocurre durante el parto con exposición a secreciones vaginales infecciosas; el cuello uterino y la uretra de la madre pueden servir como reservorios bacterianos.9 Incluso con cesárea, la transmisión vertical de

N. gonorrhoeae es posible. Los CDC informaron una tasa de 179 casos de gonorrea por 100.000 habitantes en 2019; esto representa un aumento del 82,6% sobre el mínimo histórico de 2009.23 Las mujeres embarazadas con infección por N. gonorrhoeae corren un mayor riesgo de tener resultados adversos en el parto incluyendo ruptura prematura de membranas, parto prematuro, bajo peso al nacer y mortalidad perinatal.34

La conjuntivitis gonocócica típicamente se presenta como una conjuntivitis hiperaguda bilateral 2 a 5 días después del nacimiento.6,7 Incluso con profilaxis (típicamente con eritromicina ungüento oftálmico en los Estados Unidos), el 10% de los recién nacidos expuestos a gonorrea durante el parto puede desarrollar conjuntivitis gonocócica.35 N. gonorrhoeae tiene el potencial de penetrar el epitelio corneal intacto, lo que lleva a ulceración corneal, que puede progresar a perforación y endoftalmitis.7

Manifestaciones sistémicas como rinitis, artritis, sepsis y meningitis también son posibles, destacando la importancia de la detección y tratamiento de las infecciones gonocócicas.7

Si las pruebas confirmatorias no están disponibles y el médico tiene una alta sospecha para gonorrea y/o clamidia, debe iniciarse el tratamiento contra ambos para evitar complicaciones.18

El tratamiento de primera línea de la conjuntivitis gonocócica consiste en ceftriaxona. Las infecciones no diseminadas pueden tratarse con una inyección única intramuscular o intravenosa de ceftriaxona 25 a 50 mg/kg, sin exceder los 125 mg, con contraindicación si recibe calcio intravenoso simultáneo.6,9,23 Un tratamiento alternativo es cefotaxima 100 mg/kg en dosis única intramuscular o intravenosa.6,23 En cualquier caso, debe realizarse la irrigación salina de la superficie ocular.23 Si se sospecha infección diseminada, se debe consultar a un infectólogo. En ambos casos está indicada la consulta a Oftalmología y la valoración para infecciones concomitantes como VIH, sífilis y clamidia.21

Conjuntivitis viral

Varios virus han sido implicados en la conjuntivitis neonatal, incluyendo el virus del herpes simple (VHS), adenovirus, rinovirus y coronavirus, entre otros.3 La conjuntivitis por VHS se asocia típicamente con lesiones vesiculares en la piel del párpado.6,7 El VHS puede infectar a un recién nacido durante el parto vaginal o incluso por infección intrauterina ascendente si la mujer gestante tiene VHS genital.22

El riesgo de infección es significativamente más alto con la infección primaria materna en comparación con la reactivación (25%-60% vs. 2%, respectivamente).22 La infección neonatal también puede ocurrir por contacto directo con cuidadores afectados por panadizo herpético o herpes labial.22

La enfermedad clínicamente aparente suele aparecer de 5 a 14 días después de la exposición; la enfermedad sistémica también es una posibilidad y puede manifestarse como hasta 6 semanas después de la exposición.22 Aunque el herpes simple causa menos del 1% de las conjuntivitis neonatales, debe ser incluido en el diagnóstico diferencial en recién nacidos que se presentan con quemosis unilateral, secreción serosanguinolenta o lesiones vesiculares que rodean los párpados.18

Las complicaciones son potencialmente letales y pueden incluir enfermedad diseminada y del sistema nervioso central.18

Las pruebas de laboratorio deben incluir cultivo de VHS o pruebas de PCR de la conjuntiva, epitelio corneal o raspado de vesículas cutáneas, PCR de líquido cefalorraquídeo y suero y pruebas de función hepática.22 Los lactantes con sospecha de infección ocular por herpes simple deben ser examinados por un oftalmólogo ya que la infección puede conducir a afectación de la córnea, cataratas y/o coriorretinitis.21

La infección neonatal por VHS se trata con aciclovir intravenoso 60 mg/kg/día dividido en 3 dosis durante 14 días, o 21 días en el contexto de meningoencefalitis o enfermedad diseminada.22,23 También se puede considerar la terapia adyuvante con trifluridina tópica al 1%  o ganciclovir al 0,15%.22,23 La supresión enteral de aciclovir se continúa durante 6 meses después de la finalización de la terapia intravenosa en lactantes que sobreviven a la enfermedad neonatal por VHS de cualquier clasificación.23

El síndrome respiratorio agudo severo por coronavirus 2 (SARSCoV-2), la causa de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), ha sido reportado como una causa de conjuntivitis.15,36 Un informe de caso describió a un recién nacido que se presentó con secreción mucopurulenta, hemorragia subconjuntival e inyección palpebral.15 El diagnóstico de laboratorio fue negativo para crecimiento bacteriano, C. trachomatisN. gonorrhoeae y VHS. Las pruebas de PCR nasofaríngeas y conjuntivales para SARS-CoV-2 fueron positivas. Estos pacientes también pueden tener otros síntomas asociados de COVID-19.

El adenovirus es una causa común de conjuntivitis viral que también puede afectar a los recién nacidos. Se asocia con hemorragia petequial y ocasionalmente grandes hemorragias subconjuntivales y linfoadenopatía.17 Estos neonatos pueden tener síntomas respiratorios asociados.

Otras causas

Otras causas bacterianas de conjuntivitis neonatal incluyen Staphylococcus aureusStreptococcus pneumoniaeH. influenzaeE. coli, especies de KlebsiellaPseudomonas aeruginosaN. meningitidis y otras.6,16,18,37 S. marcescens, un bacilo gran negativo aeróbico, se ha asociado con infecciones nosocomiales en las UCIN y puede presentarse con conjuntivitis, infección del tracto urinario, neumonía, sepsis, y/o meningitis.38,39

La conjuntivitis adquirida en el hospital generalmente ocurre 48 horas o más después de la hospitalización; no siempre es seguro si la infección se contrajo durante o después del nacimiento.10

Los factores predictivos incluyen bajo peso al nacer, uso de ventilación o de presión positiva nasal continua en las vías respiratorias y examen oftalmológico.14 Un estudio de 1492 neonatos ingresados en una unidad neonatal de nivel III en Portugal mostró un 4% de incidencia de casos de conjuntivitis intrahospitalaria, en los cuales los patógenos más comunes fueron S. marcescensE. coli y P. aeruginosa.10 Otros estudios han encontrado estafilococos coagulasa-negativos, S. aureus y Klebsiella entre los patógenos predominantes.14

La terapia antibiótica empírica para la conjuntivitis bacteriana incluye eritromicina tópica, así como fluoroquinolonas como ciprofloxacina, gatifloxacina y moxifloxacina.16

Sanfilippo y col. (1) compararon besifloxacina al 0,6% y gatifloxacina al 0,3% en un estudio multicéntrico, aleatorizado, doble ciego, de grupos paralelos de 33 recién nacidos y hallaron que la resolución clínica y la erradicación bacteriana fueron comparables entre los grupos, sin que ningún grupo mostrara cualquier efecto adverso relacionado con el tratamiento. Moxifloxacina y ciprofloxacina han demostrado previamente ser eficaces.1

Un análisis combinado del uso de fluoroquinolonas tópicas para tratar la conjuntivitis bacteriana reveló tasas de curación similares entre recién nacidos y  niños mayores, lo que sugiere que estos medicamentos son razonables para ciertos casos de conjuntivitis bacteriana neonatal.16 En particular, la resistencia a las fluoroquinolonas ha ido en aumento entre ciertas especies bacterianas. Puede estar indicada la consulta con un infectólogo pediátrico, por ejemplo, en casos de conjuntivitis por pseudomona o por S. aureus resistente a meticilina.

La dermatosis ampollar por inmunoglobulina A lineal es una enfermedad ampollosa autoinmune que conduce a afectación de piel y mucosas, e incluye conjuntivitis, así como erosiones nasales. La histopatología demuestra depósito lineal de inmunoglobulina A en la zona de la membrana basal cutánea.40 La edad media de inicio es entre los 4 y 5 años, aunque se han reportado presentaciones en neonatos, incluso en un bebé de 3 días con vesículas y ampollas tensas en el área del escroto, la cara y el cuello junto con conjuntivitis mucopurulenta bilateral.40

Un informe de caso de enfermedad de Kawasaki neonatal describió a un lactante de 15 días de vida que se presentó con mala actitud alimentaria, irritabilidad, fiebre y exantema.41 Para el 6º día de enfermedad, el bebé presentó una conjuntivitis bilateral no purulenta. Las terapias antibiótica y antiviral fueron ineficaces. El paciente cumplía con 3 de 5 criterios para la enfermedad de Kawasaki y, sin otro diagnóstico aparente, fue tratado por enfermedad de Kawasaki incompleta con inmunoglobulina intravenosa con una mejora sustancial de los síntomas dentro de las 48 horas. Esta enfermedad debe ser considerada en neonatos que presentan síntomas sistémicos asociados con la conjuntivitis.

Resumen

  • La conjuntivitis neonatal es una entidad patológica con etiologías infecciosas y no infecciosas.
     
  • Las posibles complicaciones oculares de la conjuntivitis neonatal incluyen queratitis, endoftalmitis y ceguera. Las manifestaciones sistémicas de ciertas causas pueden incluir neumonía, meningitis y sepsis.
     
  • Las recomendaciones para la profilaxis varían a nivel mundial, y el enfoque puede estar influenciado por la incidencia de la enfermedad y la disponibilidad del screening prenatal. La eritromicina tópica a menudo se usa para prevenir la conjuntivitis gonocócica.
     
  • Es importante tener en cuenta las causas menos comunes de conjuntivitis neonatal cuando el cuadro clínico las sugiere.
     
  • Es fundamental determinar la causa de la conjuntivitis neonatal para proporcionar el tratamiento adecuado y, en algunos casos, prevenir una morbilidad y mortalidad significativas.

Tabla. Causas frecuentes de conjuntivitis neonatal y diagnóstico diferencial (en cada caso se debe realizar consulta con Oftalmología)

Causa

Edad de inicio

Características

Diagnóstico

Tratamiento

Irritante químico

1-2 días después de la exposición

La tinción de Gram revela leucocitos pero ningún organismo

Exposición reciente a nitrato de plata, formulación de lavado con povidona yodada u otros irritantes

Autolimitado después de suspender la exposición

Neisseria gonorrhoeae

2-5 días después del nacimiento

Conjuntivitis purulenta hiperaguda bilateral

Prueba de amplificación de ácido nucleico de muestra de hisopado conjuntival, cultivo

Ceftriaxona o cefotaxima sistémica

Chlamydia trachomatis

5-14 días después del nacimiento

Secreción acuosa con purulencia creciente

Prueba de amplificación de ácido nucleico de muestra de hisopo conjuntival, cultivo

Eritromicina o azitromicina sistémica

Herpes simple

5 a 14 días después del nacimiento; la enfermedad sistémica puede surgir tan tarde como 6 semanas

Quemosis unilateral, secreción serosanguinolenta, vesículas alrededor de los párpados

Cultivo de VHS o prueba de PCR de conjuntiva, epitelio corneal o raspado de vesículas cutáneas

Aciclovir sistémico +/- trifluridina o ganciclovir tópicos

Abrasión corneal

Después de un traumatismo en el epitelio corneal

Enrojecimiento, dolor, lagrimeo

Tinción con fluoresceína

Ungüento antibiótico tópico, típicamente eritromicina

Hemorragia subconjuntival

Después de un traumatismo leve en la conjuntiva

Enrojecimiento sin dolor ni secreción

Exploración física y descartar otras causas

Autolimitada

Glaucoma congénito

Varía; posible inicio neonatal

Sensibilidad a la luz, secreción acuosa, espasmo de los párpados, agrandamiento del ojo(s) afectado, estrías corneales

Medición de la presión intraocular

Intervenciones médicas y quirúrgicas para bajar la presión intraocular

 

Comentario

La conjuntivitis neonatal se caracteriza por la inflamación de la conjuntiva por causas infecciosas o no infecciosas antes de los 30 días de vida; su etiología generalmente es de naturaleza química, bacteriana o viral.

La incidencia y la etiología específica varían geográficamente y entre diferentes escenarios clínicos, situación que hay que considerar para alcanzar un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Las posibles complicaciones oculares de la conjuntivitis neonatal incluyen queratitis, endoftalmitis, ceguera, y en ocasiones manifestaciones sistémicas como neumonía, meningitis y sepsis.

La profilaxis de la conjuntivitis neonatal varía a nivel mundial, y en general se basa en las etiologías regionales más prevalentes y en la posibilidad de detectar y tratar las enfermedades causantes (principalmente infecciones de transmisión sexual maternas como Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae) en el período prenatal.